Cómo una investigación académica sobre iglesias y elecciones se convirtió en blanco de la desinformación política

Recientemente se dieron a conocer los resultados de la investigación Fe y voto: un retrato del discurso electoral en las iglesias brasileñas. El estudio, realizado por la organización More in Common Brasil en colaboración con el Grupo de Investigación Passagens de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), analizó 7.456 cultos y misas retransmitidos públicamente en YouTube durante los dos domingos anteriores a la primera vuelta de las elecciones de 2026.

Fueron 13.886 horas de grabaciones procedentes de iglesias católicas, bautistas y de las Asambleas de Dios, distribuidas en 26 unidades federativas.

Los resultados de la investigación contradicen una percepción muy extendida en el debate público. Encontramos propaganda electoral en solo el 3,2 % de las celebraciones analizadas. En las misas católicas, el porcentaje fue del 0,7 %; en los cultos bautistas, del 1,4 %; y en las Asambleas de Dios, del 8,3 %.

Al mismo tiempo, identificamos un fenómeno casi cinco veces más frecuente: discursos que promovían el voto consciente, la responsabilidad de los electores y la superación de la polarización política, sin recomendar candidaturas concretas. Estas manifestaciones aparecieron en el 15,3 % de las celebraciones.

En otras palabras, los datos no respaldan la imagen de iglesias convertidas sistemáticamente en comités electorales. Por el contrario, muestran que la propaganda electoral es minoritaria entre las celebraciones analizadas y que existen distintas formas de incorporar la política a la vida religiosa.

La publicación de los resultados, sin embargo, provocó una serie de reacciones. Publicaciones en medios religiosos y declaraciones de organizaciones vinculadas al ámbito evangélico empezaron a relacionar el estudio con prácticas de vigilancia, intimidación y posibles vulneraciones de la libertad religiosa. El Frente Parlamentario Evangélico del Congreso Nacional llegó a publicar una nota oficial de rechazo en la que cuestionaba los procedimientos científicos empleados, la evaluación ética y las fuentes de financiación de la investigación.

Es importante aclarar qué hicimos realmente

El estudio analizó exclusivamente misas y cultos que las propias instituciones religiosas habían puesto a disposición del público en sus canales de YouTube. No se accedió a espacios privados, no se interceptaron comunicaciones ni se hizo seguimiento de actividades reservadas. Tampoco hubo ninguna forma de espionaje o vigilancia de fieles y dirigentes religiosos.

La investigación no pretendía determinar qué pueden o no decir los sacerdotes y pastores. Nuestro objetivo era comprender empíricamente cómo aparecen los temas políticos y electorales en las celebraciones religiosas. La libertad religiosa es un derecho fundamental que debe protegerse plenamente. Sin embargo, eso no significa que las manifestaciones públicas de las instituciones religiosas queden fuera del alcance de la investigación científica.

Del mismo modo que los investigadores estudian los discursos de parlamentarios, profesores, periodistas y otras figuras públicas, también pueden analizar los discursos de los líderes religiosos.

Las acusaciones fueron examinadas en dos reportajes de Coletivo Bereia, especializado en verificación de información en el ámbito religioso. Según este colectivo, las publicaciones tergiversaron los objetivos y los procedimientos del estudio, alimentando una narrativa infundada de persecución contra las iglesias estudiadas.

La investigación sobre sermones tiene una larga tradición científica

El análisis sistemático de los discursos religiosos dista mucho de ser una novedad en Brasil.

En 2019, el Pew Research Center publicó el estudio The Digital Pulpit, que analizó cerca de 50.000 sermones publicados de forma abierta por más de 6.000 iglesias estadounidenses. Mediante herramientas computacionales, los investigadores identificaron diferencias de contenido, referencias bíblicas y estilos de predicación entre distintas tradiciones religiosas.

Dos años después, el mismo instituto publicó otra investigación sobre religión y elecciones, basada en 12.832 sermones retransmitidos durante el periodo electoral de 2020 en Estados Unidos.

Los investigadores observaron que cerca de dos tercios de las congregaciones analizadas habían publicado al menos un sermón que mencionaba las elecciones. Sin embargo, las manifestaciones explícitas de apoyo a candidatos o partidos eran relativamente poco frecuentes. El estudio también mostró que la frecuencia y el contenido de las referencias políticas variaban significativamente entre las distintas tradiciones religiosas. Pew Research Center

En Brasil existe una importante tradición de estudios sobre religión y comportamiento electoral. En 2022, por ejemplo, Datafolha identificó que el 16 % de los votantes evangélicos afirmaba haber recibido indicaciones de pastores para votar a Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. En otro estudio, realizado en São Paulo en 2024, el instituto mostró que el 19 % de los evangélicos entrevistados ya había votado a candidatos recomendados por sus líderes religiosos. Folha de S.Paulo

Más recientemente, el estudio Religión y vida pública en Brasil, realizado por el Instituto de Estudios de la Religión (ISER) en colaboración con Quaest, entrevistó presencialmente a 15.000 brasileños. Sus resultados mostraron que ocho de cada diez entrevistados rechazan debatir sobre política en espacios religiosos y que nueve de cada diez se oponen a que las iglesias reciban a candidatos con fines electorales.

Estos estudios ofrecen información fundamental sobre las relaciones entre religión y política en Brasil. Sin embargo, se centran principalmente en lo que los entrevistados dicen haber vivido o en sus opiniones sobre el tema. Nuestra investigación añade otra dimensión: la observación directa de lo que se dijo realmente durante miles de celebraciones religiosas.

En lugar de preguntar a los fieles si habían recibido indicaciones electorales, intentamos identificar cómo, cuándo y con qué frecuencia aparecen esas indicaciones desde los púlpitos. Esta diferencia metodológica permite comprender no solo la presencia de propaganda electoral, sino también las formas más sutiles en que los temas políticos se incorporan al lenguaje religioso.

Cómo diferenciamos la propaganda electoral de los discursos cívicos

Una de las principales preocupaciones metodológicas del estudio fue distinguir entre manifestaciones políticas, orientaciones morales y propaganda electoral.

No clasificamos como propaganda electoral la mera expresión de valores religiosos o posiciones morales. Los sermones sobre la familia, el aborto, la justicia social, la protección de la vida o cualquier otro asunto público no se consideraron automáticamente propaganda electoral.

Trabajamos con dos categorías analíticas distintas. La primera, propaganda electoral, incluía manifestaciones que promovían o atacaban candidaturas, directa o indirectamente, como peticiones explícitas de voto, presentación de candidatos o referencias favorables o contrarias a candidaturas y espacios políticos identificables.

La segunda categoría, contenido cívico, agrupaba discursos que fomentaban el voto consciente, la responsabilidad de los electores, la superación de la polarización y la participación política guiada por valores religiosos o humanistas, sin señalar candidaturas o espacios políticos concretos.

Para realizar esta clasificación, desarrollamos una metodología que combinaba herramientas para identificar fragmentos potencialmente políticos con sucesivas fases de verificación humana. Los contenidos detectados se confirmaron manualmente y se sometieron a otras dos fases de validación por parte de investigadores.

También es necesario aclarar que los investigadores no tienen poderes policiales. El equipo responsable del estudio no tiene competencias para fiscalizar instituciones religiosas, determinar si se han cometido infracciones electorales ni exigir responsabilidades a sus dirigentes. Estas atribuciones corresponden a las autoridades legalmente constituidas.

Nuestra investigación no fue una operación de fiscalización electoral, y mucho menos una iniciativa de espionaje. Su propósito era generar conocimiento científico sobre manifestaciones religiosas públicas, utilizando procedimientos metodológicos explicados en el informe de acceso público.

Las dudas sobre la evaluación ética del estudio también pueden responderse a partir de la normativa brasileña. La Resolución n.º 510/2016 del Consejo Nacional de Salud, en su artículo 1, párrafo único, establece que las investigaciones que utilizan información de acceso público, en los términos de la norma, no necesitan registrarse ni ser evaluadas por el sistema CEP/Conep.

Ese es el marco normativo aplicable al estudio, que utilizó exclusivamente grabaciones hechas públicas por las propias instituciones religiosas. No se realizaron entrevistas a fieles, no se intervino en las celebraciones ni se recopilaron datos privados de los participantes.

La libertad religiosa y el derecho a la investigación científica

La controversia pone de manifiesto una dificultad que va más allá de nuestro estudio. En Brasil se reconoce ampliamente la influencia de las religiones en la vida política. Conocemos las posiciones públicas de grandes líderes, seguimos la actividad de los frentes parlamentarios religiosos y disponemos de numerosos estudios sobre el comportamiento electoral de los fieles.

Sin embargo, sabemos mucho menos sobre cómo aparece concretamente la política en el día a día de las celebraciones.

Esta laguna no puede llenarse repitiendo impresiones generalizadoras. Requiere investigación empírica, comparación entre tradiciones religiosas y disposición a reconocer resultados que contradigan nuestras expectativas.

La libertad científica no se limita al derecho a realizar investigaciones. También depende de que existan condiciones para que sus resultados circulen públicamente sin ser tergiversados de forma sistemática. Cuestionar métodos, discutir interpretaciones y señalar limitaciones son partes indispensables del debate científico. Otra cosa es atribuir a una investigación objetivos que nunca tuvo y convertir la producción de conocimiento en una supuesta persecución. Cuando eso ocurre, no solo salen perjudicados los investigadores. El propio debate público pierde la oportunidad de sustituir convicciones y prejuicios por evidencias. La libertad religiosa y la libertad científica no son derechos contrapuestos. Ambas son condiciones de una sociedad democrática que necesita conocerse a sí misma.The Conversation

Rodrigo Toniol, antropólogo, Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y Pablo Ortellado, doctor en Filosofía y profesor, Universidad de São Paulo (USP)

Este artículo se reproduce de The Conversation bajo una licencia Creative Commons.